21 de enero de 2008

Open Water (Segunda parte)

Pues ya tengo el título de Open Water para bucear!!!! Bueno, en realidad esta semana haré el examen teórico y después tendré que mandar la documentación a Australia para que me den de alta y me manden el carnet, pero ya hemos hecho las prácticas.

La zona donde fuimos se llama Rayong que no es una isla sino que está en la parte Este del Golfo de Siam. En principio íbamos a ir a una isla, pero no estábamos seguros de que nos diera tiempo a coger el ferry y decidimos no jugárnosla.
El sábado salimos muy temprano de Bangkok. A las seis de la mañana habíamos quedado con Pock (no se si se escribirá así el nombre de nuestro profesor) que vendría a recogernos en su coche. Nos dijo que mejor ir así porque nos ahorrábamos tener que alquilar una furgoneta y que no habría problema a pesar que eramos seis personas contándolo a el. Pensamos que sería algún tipo de coche ranchera o amplio en el que podríamos ir mas o menos bien, pero cuando lo vimos llegar con un coche normal y corriente, mas bien antiguo, se nos vino el mundo encima. Kiko iba delante junto a Pock y detrás nos apoltronábamos Myriam, Elena, Manu y yo. En principio el viaje era de un par de horas, pero luego fueron algo mas que se pudieron resistir gracias al mono de tabaco que tenía nuestro conductor y al intelectual e ingenioso juego de las palabras encadenadas.


Llegamos directamente al puerto donde nos esperaba el barco con todo el material listo. Hicimos una primera parada, pero no era la nuestra, hicieron inmersión el resto de la gente que iba en el barco, y a nosotros nos tocó la segunda parada (esto es como el autobús o como el cine, el primer o el segundo pase). Antes de prepararnos nos reunimos para que nos explicara los ejercicios que íbamos a hacer bajo el agua y que básicamente eran los mismos que habíamos hecho en la piscina. Luego nos pusimos la equipación y nos lanzamos al agua.


Bajamos 5 metros y estuvimos alrededor de 33 minutos. Hicimos los ejercicios y luego dimos un paseo. Lo que mas me preocupaba a mi era no ser capaz de hacer la descompresión de los oídos, pero la verdad que no tuve ningún problema. El ningún momento tuve sensación de agobio o de inseguridad ni me sentí incomodo, todo lo contrario, estuve bastante tranquilo como si en lugar de estar en medio del mar me encontrara aún en la piscina. Al volver a la superficie estábamos todos alucinados de lo mucho que lo habíamos disfrutado y nos felicitamos. Siempre que se hacen las cosas bien y sobre todo deporte viene la recompensa, en forma de plato de comida tai con arroz (esto casi podría omitirlo), curry amarillo, tortilla tai y fruta. Y como buenos deportistas españoles nos ganamos una siestecilla después de comer.
Al rato hicimos la segunda inmersión. Un poco mas profundo, como unos 8 metros, mas o menos el mismo tiempo pero con otras prácticas. Como suele ocurrir, por la tarde había mas viento y marea, por lo que estar parado en un lugar era difícil y el agua te mecía de un lado a otro. La visibildad tampoco era muy buena, así que la disfrutamos menos.

Entre el madrugón, y las dos inmersiones teníamos el cuerpo para pocas bromas. Cenamos en un sitio muy bonito con las mesas en la misma arena de la playa, y para no cambiar de tema nos comimos unos pescados bien buenos y a dormir.


El domingo fue mejor que el anterior. A las 8 ya estábamos montados en el coche rumbo al barco. Estuvimos en una zona distinta a la del día anterior. El fondo no era de arena y habían unos animales parecidos a los erizos pero con unas púas mucho mas largas y finas con los que había que llevar mucho cuidado. Bajamos a 10 metros durante unos 40 minutos que consistieron en mas ejercicios y el paseo final.




Y después de comer vino la mejor inmersión. Bajamos hasta casi 20 metros, yo tuve algún problema de descompresión en uno de los oídos a los 12 metros, me quedé a esa profundidad porque no conseguía descomprimir bien pero al rato volví a mirar la profundidad y ya estaba a mas de 15. Aquí no hubieron ejercicios y solo estuvimos paseando. La verdad que el fondo marino es increíble. No habían demasiados peces, aunque si vimos algunos bancos muy bonitos. Lo mas impresionante fue ver alguna raya escondida y camuflada bajo la arena y las distintas formas rocosas y la flora eran maravillosas. El paseo nos resultó corto y cuando volvimos a la superficie queríamos volver a bajar, pero se estaba haciendo un poco tarde ya tuvimos que empezar el odiado viaje de vuelta a Bangkok.

La experiencia ha sido impresionante y ya estamos planeando hacer otro viaje con nuestro instructor para sacarnos el Advanced Open Water. La sensación de estar a un montón de metros bajo el agua sin peligro ni agobio y la tranquilidad que se respira es difícilmente comparable. Ahora que conoceré un poco esta región tendré que probar por Murcia para poder comparar.

Open Water (Primera parte)

Este fin de semana ha sido tranquilito para descansar un poco de las Navidades, así que nos hemos quedado en Bangkok.

Pues uno de nuestros objetivos que pensamos al llegar aquí fue ir a bucear porque nos habían dicho que era muy bonito, pero teníamos el pequeño problema que ninguno lo había hecho nunca, a lo sumo algo de snorkel, y después de tres meses aquí ya era hora de ponernos las pilas con este tema.
Contactamos con el instructor que usaron los becarios del año pasado y que nos recomendaron porque era muy bueno y además participa como doble especialista o comprobando la seguridad en las películas tailandesas donde hay escenas de agua, me dijo que el año pasado había participado en diez. El tío no habla demasiado ingles, pero se hace entender. Quedamos con el un día para que nos explicara todo y negociáramos el precio y demás cosas. Nos explicó que teníamos que sacarnos el título de Open Water del PADI y que podíamos hacerlo en tres pasos: una clase teórica con él, unas prácticas en piscina y cuatro inmersiones en un fin de semana (dos un día y dos en otro).
La clase teórica la hicimos el viernes por la tarde y nos enseñó los conocimientos básicos y nos dio un libro para que nos leyéramos.

El sábado fue el día divertido. Fuimos a una piscina en Bangkok. Primero nos enseñó a montar todo el material y por fin pudimos tirarnos a la piscina como estábamos deseando. La clase consistió en prácticas de respiración, relajación, quitarnos y limpiarnos las gafas bajo el agua, como compartir el oxigeno si tu o tu compañero os quedáis sin el, como hacer el ascenso de emergencia controlado en caso de quedarte sin aire y no tener otro medio para seguir respirando, control de flotabilidad, y alguna otra cosa que ahora no recuerdo. Luego estuvimos dando vueltas por la piscina, pero nos cansamos pronto porque no daba mucho de si. En total estuvimos como unas tres horas y pico, casi cuatro. Lo pasamos muy bien.



Cuando terminamos el estómago nos quería decir algo, así que le dimos algo para ver si entendíamos lo que quería y salimos corriendo al aeropuerto para recoger a nuestro nuevo compañero. Se llama Kiko y viene de la Cámara de Comercio de Madrid en sustitución de nuestro magic Javi. Por la tarde estuvimos enseñándole la zona y por la noche le hicimos una ruta de bares empezando por Khaosan y terminando por el Q-Bar.
Como ya os podréis imaginar, al día siguiente no teníamos el cuerpo para mucho, así que lo pasamos vegetando en la piscina del edificio.

Continuara....

15 de enero de 2008

De visita por Bangkok

La verdad que la vuelta a casa aunque sea después de un viaje siempre es reconfortable, y en este caso no fue una excepción. Llegamos a casa tarde, así que este día de llegada de Koh Samui no dio para mas.

Los días siguientes fueron dedicados a visitar varias zonas de Bangkok y a cenar y comer con los compañeros.
Empezamos por la casa de Jim Thompson que fue un americano que aterrizó en Bangkok a través de la CIA en la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en uno de los mayores empresarios del país gracias al negocio de la seda y que desapareció misteriosamente en unas montañas de Malasia mientras daba un paseo en solitario de vacaciones. La casa está hecha enteramente de madera de teca y, como era costumbre en la época, no se ha utilizado ningún clavo. Está llena de mucha vegetación y pequeños lagos con peces, lo que hace que haya una temperatura muy agradable. La casa ha sido trasladada al lugar donde se encuentra ahora, pero anteriormente estaba junto a su fábrica a las afueras de Bangkok. Dentro hay cantidad de objetos de arte y la casa es un ejemplo de arte tailandes. No se por qué motivo tenían allí un pequeño estanque y dentro había un pez manta y un pez cocodrilo que tiene cuerpo de pez y cabeza de cocodrilo, muy curioso.



Y a media tarde fuimos a dar un paseo por Chinatown. Esto es girar en una calle y parece que entras en otro mundo. Grandes carteles luminosos, montones de establecimientos de medicina natural china, puestos de comida y montones de tiendas con chorraditas para comprar. El paseo no fue muy largo porque al rato empezaron a cerrar todo y casi nos quedamos solos.


A Bangkok no se puede venir sin ir a visitar la zona del Wat Phra Kaew, así que eso tocó a la mañana siguiente. También vimos el Wat Po donde se encuentra un buda reclinado de 46 metros de largo.


Y después pasamos a la otra orilla del rió para ver el Wat Arun que tiene una gran torre en el centro con unas escaleras que según van tomando altura tienen mayor porcentaje de inclinación y cuando vas subiendo vas viendo la suela de los zapatos del que te antecede, no es un buen sitio para que las mujeres vayan con una falda corta. Desde arriba del todo también hay unas buenas vistas de Bangkok y del rió.


Para terminar el día, a estas alturas ya estábamos bastante cansados, visitamos el Golden Mount. Es un pequeño monte en el que hay arriba del todo un buda y buenas vistas, pero lo que mas me sorprendió fue que al rededor de la montaña hay montones de "tumbas" típicas tailandesas. Por lo que tengo entendido a la mayoría de la gente se le incinera y sus restos son guardados dentro de pequeñas estupas o en los muros dentro de los recintos de un templo, pero en esta ocasión estaban dentro de la montaña.

Lo que tengo detrás es una pequeña estupa. Se pueden observar las placas a los lados.

El último día estuvimos de compras por Chatuchak y por la tarde dándonos un último masaje para quitarnos la depresión que da pensar que al día siguiente vuelves a trabajar.

10 de enero de 2008

Koh Samui


¡¡¡¡FELIZ AÑO A TODOS!!!!

Pues ya estoy de vuelta después de unos cuantos días de vacaciones y, como siempre, la vuelta es dura. Me he tirado todo el primer día leyendo, contestando correos electrónicos y poniendo cosas al día. Pero bueno, vamos al tema de los viajes que es lo que interesa.

El sábado a medio día llego Samantha de Madrid para pasar la nochevieja y hacer un poco de turismo por Tailandia. Para paliar el viaje la llevé a darse un masaje de aceite relajante y por la noche a tomar una copa al Siroco. Después de estas dos cosas nadie puede decir que Tailandia es un mal lugar para venir.

Al día siguiente cogimos el avión rumbo a Koh Samui que es una isla justo en frente de Koh Pha Ngan y es la tercera mas grande de Tailandia y por tanto una de las mas visitadas. Está muy bien porque tiene un poco de todo: espectaculares y solitarias playas para relajarte viendo el atardecer, grandes y animadas playas donde poder practicar deportes náuticos como windsurf, catamaran, moto acuática, wakeboard y demás, cantidad de templos y budas que visitar, selva y cascadas donde sentirte como Indiana Jones y ambiente y marcha por la noche. Además tiene una carretera que rodea toda la isla y es bastante cómodo alquilarte una moto e ir de un sitio a otro. Lo único que no me gustó es que es de lo más turístico que he visto, no hay grandes resorts pero si mucha gente y tráfico por ciertas zonas.

El resort estaba bastante bien, y además nos habíamos cogido una suite view room que tenía vistas directas al mar desde la cama y una super ducha de pie muy bien diseñada. Me encantan los cuartos de baños de los grandes hoteles.
Pues corriendo nos pusimos los bañadores y nos fuimos a la zona norte de la isla . Estuvimos visitando un Gran Buda y luego fuimos a comer y a pasar la tarde a una playa que tenía una pequeña isla justo en frente y a la que se podía llegar nadando.



A partir del día siguiente el tiempo se torció y excepto el último día el tiempo estuvo nublado, lloviendo en ocasiones y con mucho viento. Así que tuvimos que cambiar la playa por los templos, la selva, las cascadas, los elefantes y las compras. De esto no hay mucho que decir, así que os pongo las fotos.



Por la noche estuvimos buscando algún lugar especial para cenar, pero en los únicos sitios en los que hacían cenas especiales era en los resorts y pedían demasiado dinero o estaban completos, así que nos tomamos una rica carne a la brasa. Yo eche mucho de menos la gamba roja, los cangrejos y demás pescado que solemos tomar en navidad, así que para el año que viene tomaré ración doble. Durante la cena empezamos a ver una gran cantidad de grandes globos de papel en el cielo (aún no se como se llaman estos globos) que venían de la playa y como imnotizados, al terminar de cenar seguimos la procedencia de estos globos hasta llegar a la playa. Allí nos tomamos unos mojitos mientras veíamos el lanzamiento de fuegos artificiales y globos. Y así terminamos el año. No hubieron ni campanadas, ni un reloj "oficial" que indicara el momento exacto en el que entrabamos en el nuevo año, así que cuando lo consideramos brindamos y nos felicitamos. Tras un rato mas en la playa disfrutando del buen tiempo, el ambiente y los fuegos artificiales y globos que no paraban de salir nos fuimos a buscar algo mas de marcha. Al final, no sin poco esfuerzo y de varios paseos a lo largo de varias calles, acabamos en una discoteca que por fuera era un claro homenaje a Bob Marley pero por dentro era una gran discoteca como otra cualquiera con música tecno.


El día siguiente seguimos con nuestras rutas de templos, pero en esta ocasión vimos algo curioso en uno de ellos. Tenían un monje momificado expuesto en una vitrina. Resulta que el monje predijo su propia muerte para una fecha determinada y acertó, manda huevos. Antes de morir dejó escrito que quería que lo dejaran en la posición de meditación para mostrarla a los futuros discípulos.


Otro día fuimos a un lugar de oración muy curioso. Lo llamo lugar de oración en vez de templo porque no lo era, sino que estaba en la cumbre de una pequeña ladera dentro de un barco que habían construido de cemento. Debía de tener alguna relación con el mar y la navegación porque habían muchas ofrendas de barcos al buda que estaba dentro. Al rededor del barco había un pequeño laguito donde había una cantidad infinita de peces, tal era el número que compramos unas bolitas para darles de comer y cuando las echábamos se agolpaban unos encima de los otros y prácticamente salían del agua como si estuvieran haciendo la típica torre que hace la gente en la playa subiéndose a los hombros. Era una zona muy bonita y tranquila, pero los mosquitos nos estaban comiendo y tuvimos que salir pitando de allí.

La inercia de la escapada nos llevó a un pequeño templo encima de una pequeña montaña que tenía una carretera con una impresionante pendiente que un pick-up no fue capaz de subir, pero a nosotros no había quien nos parara con nuestra moto. Arriba se respiraba paz y tranquilidad, un monje estaba sentado en un banco mirando al infinito, y no me extrañaba nada porque las vistas eran para que se te cayera la baba.


Al final decidimos cambiar el vuelo y adelantar el regreso para que Samantha pudiera tener mas tiempo de visitar Bangkok, y dado que no podíamos ir a la playa tampoco tenía mucho sentido quedarnos mas días. Como siempre suele pasar, la ley de Murphy se cumple sin excepciones, y el último día salio el sol y el viento se calmo, así que desenpolvamos los bañadores y pasamos nuestras últimas horas en la playa.

27 de diciembre de 2007

Navidades en Ko Pha Ngan

Como todo lo que está sucediendo este año, la navidad también ha sido diferente y hemos cambiado la fría y comercial navidad española por la cálida y superficial navidad que se vive en Tailandia. Como ya muchos sabréis, la religión dominante aquí es el budismo, por lo que la navidad no tiene ningún sentido mas que para los comercios y hoteles que saben que para los turistas son fechas especiales y tienden a gastar mas.

Para pasar estos días pensamos en la isla de Ko Pha Ngan. Es una isla bastante grande que se encuentra en el Golfo de Siam a la que solo se puede llegar en ferry. Por ahora es la más grande en la que he estado, aunque la próxima semana sera superada por Koh Samui donde pasaré la nochevieja. Las comunicaciones dentro de la isla son regulares, con pocas carreteras y en un estado mejorable, pero quizás por eso no hay grandes resorts, así que solo se ven pequeñas cabañas justo al lado de las playas o disimuladas entre las palmeras de una colina. En esta isla es donde se celebra la famosa fiesta de la Full Moon Party en la playa cada noche de luna llena. Y por casualidad este año coincidía la nochebuena con luna llena, y por eso nos decidimos a venir aquí. A esta fiesta suelen venir miles de personas, y este año se esperaban unas 30.000 personas en una sola playa de fiesta hasta mas allá de la salida del sol y por eso nos alojamos en la parte contraria de la isla mucho mas tranquila y bonita.

Pero empecemos por el principio. En la oficina se estableció oficialmente el día 24 como festivo, así que la ruta hasta llegar al Koh Pangan fue: autobus Bangkok-Chumphon, Chumphon-Koh Tao y Koh Tao-Ko Pha Ngan en ferry. Un poco paliza, pero las distancias son grandes aquí. Nos recogió el personal del resort y nos llevó en pick-up porque el último tramo de la carretera no estaba asfaltado e incluso en malas condiciones en un par de tramos. Tal era el aspecto al estar en medio de la selva que nos encontramos un gran lagarto en la mitad del camino que salió corriendo en cuanto nos acercamos un poco.


El resort era precioso, en una colina que daba a una playa tranquila de arena fina, agua transparente y palmeras. Nos pasamos todo el sábado en aquella playa haciendo snorkel y descansando.


El único problema que tenía este resort es que estaba demasiado apartado de todo y teníamos que estar pidiendo taxi cada vez que queríamos ir o venir. Así que el día siguiente lo gastamos en buscar unas motos para movernos por la isla y otras cabañas mas cercanas a la playa de la fiesta para poder descansar mas tiempo ya que el día posterior a la fiesta cogíamos el barco de vuelta a las 13:30 y perderíamos demasiado tiempo en ir y volver a este resort. Una vez lo tuvimos todo resuelto, a lo único que nos dio tiempo fue ir a ver la puesta de sol a una de las playas del sur de la isla.


Al día siguiente pasamos todo el día en una playa muy bonita en el norte de la isla pero mas al oeste de donde estábamos nosotros llamada Hat Thong Lang. Tenía una isla enfrente a la que se podía llegar a través del agua que te cubría por la cintura cuando nosotros llegamos pero que dependía de la altura de la marea. Muy tranquila la playa, con poca gente y bonitas cabañas.


Ya por la noche empezó el festival en la playa. Antes nos habían dicho y habíamos leído que la fiesta había degenerado en los últimos años y estaba llena de extranjeros borrachos o drogados, que no lleváramos nada de valor, que cada año morían al menos un par de personas y que la aglomeración de gente era tal que no se podía estar cómodamente en la playa. Luego resultó que no era nada de lo que nos habían dicho. Es cierto que había mucha gente, pero se podía estar tranquilamente en la playa, sin sensación ninguna de peligro ni malos rollos ni gente demasiado pasada. Simplemente fue una gran fiesta en una gran playa con mucha gente. Lo pasamos fenomenal bailando toda la noche en la playa a veinti tantos grados de temperatura y en pantalón corto.


Al día siguiente emprendimos el regreso en sentido inverso al que llegamos.

20 de diciembre de 2007

Hasta pronto Macfer

Finalmente llegó el día en que nuestro ministro, mago, guía, profesor, compañero, consejero y sobre todo amigo tuvo que abandonar estas tierras tan amadas para él para volver a Madrid a buscarse un sitio donde asentarse y volver a adaptarse a una rutina que cuesta asimilar al principio pero que consigue apoderarse de ti finalmente. Yo aún no lo se, pero me hago una idea de lo duro que tiene que ser volver después de un año viviendo nuevas experiencias y conociendo gente nueva casi a diario a tu casa donde ves que nada ni nadie ha cambiado, todo sigue exactamente igual que cuando tu te fuiste. Parece como si el mundo se hubiera parado para todo el mundo excepto para ti.

Pues la despedida empezó el jueves en la oficina. Javi es muy querido aquí. Te trae regalos en cada viaje que hace, hace una ronda por todos los sitios para dar los buenos días al personal y preguntar que tal va todo y da un toque de alegría. Así que hicimos una comida en su honor en la que no falto el jamón, el queso, una ensalada hecha por nosotros y la ya típica comida mexicana que Faustina fabrica en su propia casa.


De izquierda a derecha: Loreto (la jefa), Chat-Uma, Lili, Nui, Kamron, Javi, Faustina, Elena, Leti y yo

Ya por la noche fuimos a cenar al restaurante de "Mari Carmen" donde comimos una auténtica comida tai y nos dimos los regalos del amigo invisible en el que me toco una "cosa" para colgar las toallas de mano del cuarto de baño o los trapos de la cocina.
De ahí decidimos ir a una discoteca nueva que nos habían recomendado. Estaba dentro del hotel Windsor y es una discoteca de las que cierran tarde y solo está regentado por tais. El sitio estaba bien, pero la música acabo rallándonos con tanto Hip-Hop, pero lo pasamos fantástico allí bailando y tomando unas copas.


El viernes, como era de esperar, estábamos todos muertos para ir a trabajar, pero aquí el cuerpo se te hace y al final soportamos bastante bien la mañana. Por la noche fuimos a cenar a un nuevo restaurante español que inauguraban en el Hotel Grand Millennium donde toda la comida que pidiéramos era gratuita y solo se pagaban las bebidas, así que ya os podéis imaginar como nos pusimos. Después de la cena nos tomamos nuestra última cerveza y charlamos con Javi disfrutando de las magníficas vistas de la planta 44.

Y así llego el día de la despedida. El día anterior, sin hacer nada, nos habíamos acostado bastante tarde, así que agradecí poder dormir mas de 9 horas seguidas, algo que aquí parece casi imposible hacer. Después de un bañito en la piscina subimos a ayudar a Javi a terminar de preparar sus maletas y al mismo tiempo preparar una última comida con él a la española. Uno no se puede imaginar la cantidad de cosas y trastos que puede acumular una persona durante todo un año. Nos fuimos al aeropuerto con cuatro maletas que obviamente no pudo facturar. Solo le dejaron dos y porque al final le lloramos un poco a la chica y le enseñamos la tarjeta de la embajada.

Una despedida muy sentida. Esto no va a ser lo mismo sin el, pero nos ha instruido muy bien y ahora debemos volar solos sobre estas tierras.

Un abrazo señor ministro. Que te vaya bonito. Nos veremos pronto.

13 de diciembre de 2007

Koh Phi Phi

Parece mentira que en dos meses y medio que llevo ya aquí solo hubiera ido una vez a la playa. Así que he tenido que romper la racha e ir para coger un poco de color porque me estaba quedando pálido.

En principio el viaje estaba previsto para Camboya pero una comida en mal estado en Pai hizo que me tuviera que quedar un par de días en cama con la consiguiente perdida de billete de avión a Camboya. Que le vamos a hacer, iré en otra ocasión. El caso es que el momento era el mejor, porque aquí hemos tenido un puente de esos que llaman acueducto. El miércoles 5 fue el cumpleaños del Rey de Tailandia que cumple ochenta añazos, el jueves 6 es el Día de la Consitución Española y el lunes 10 es el Día de la constitución Tailandesa, así que cogiendo el viernes 7 consigues 6 días de vacaciones seguidos que puedes aprovechar para ir a aquellos lugares que necesitan algo mas de tiempo

Bueno, pues una vez frustrado mi viaje a Camboya y recuperado de mi estomago, me uní al viaje organizado por Elena en el que iba su prima y unos amigos que tenía de visita a las islas Phi Phi.

Salimos el jueves por la mañana. Yo no tenía billete de avión pero decidí jugármela e irme al aeropuerto a ver que encontraba. Y me salio bien. En la misma taquilla de la compañía me saque un billete de ida por unos 36€. Ahora ya podía sentirme parte del grupo.

Llegamos a Krabi y alquilamos una super furgoneta igual que cuando fuimos a Koh Lanta.


Nos llevó hasta Ao Nang donde alquilamos un bote de popa larga que nos acercaría hasta Railay, nuestra primera parada y donde pasamos una noche antes de continuar. El lugar era precioso. Playas largas de aguas tranquilas como si de un lago se tratase, donde el cielo y el mar se confunden en el horizonte y rodeadas de acantilados y grandes rocas que salen del agua como si fuera una inmensa fuente de piedra que dibuja extrañas figuras.


Desconocíamos que en esta parte del mundo se notara tanto la subida y bajada de la marea del mar, y cuando llegamos estaba baja así que era difícil bañarse por la poca profundidad, pero aprovechamos para relajarnos y tomar un rato el sol. Toda esta zona es muy conocida por la escalada, ya que hay muros naturales muy altos y muy lisos que, al parecer, son propicios para la escalada. El caso es que estaba lleno de gente escalando por todos lados. Por la noche, después de cenar, nos tomamos unas cervezas en las amacas de un chiringuito que estaba en la misma playa bajo un cielo lleno de estrellas como yo hacía tiempo que no veía.

Al día siguiente decidimos madrugar un poco para coger el ferry que nos llevaba a Phi Phi pero no madrugamos lo suficiente y lo perdimos. El resto del día fue tirarlo a la basura, porque tuvimos que volver a coger un bote que nos acercara hasta Ao Nang e ir a un lugar donde comprar los billetes del próximo ferry que salía a las 15:00, y eran las 11:30!!! Después el ferry llegó tarde y salio del puerto casi a las cuatro de la tarde. El viaje dura dos horas que convinamos entre la una siesta tardía y el disfrute del paisaje, sobre todo cuando nos ibamos acercando a la isla. Cuando llegamos ya era denoche así que buscamos un taxi que nos llevara al resort donde teníamos reserva. Pues resulta que en Phi Phi solo hay dos carreteras y no es posible ir en ningún vehículo terrestre a otra parte de la isla, el único medio es el bote-taxi. Nos querían cobrar un montón por llevarnos a nuestro resort y pensamos coger otro en el centro de la isla y así no movernos, pero los precios de estos resorts a esas horas estaban por la nubes. Encima el marinero nos decía que el mar estaba muy movido, que era peligroso y que tendríamos que desembarcar con el agua por encima de la cintura.... no lo vimos muy claro, se nos habían hecho las nueve de la noche y todavía estabamos decidiendo que hacer, así que optamos por lo mas facil y nos quedamos en el centro. Alli nos encontramos con una chica que estaba en nuestra misma situación y la convencimos para que se viniera con nostros al resort. Vivía en Australia aunque había nacido en Malasia y estaba haciendo un tour por todo el sur este asiático ella sola.

Para el día siguiente contratamos un bote para todos para que nos diera la vuelta a la isla y poder hacer snorkel.

El mar seguía movido y cuando llegamos a nuestra primera parada estabamos tan empapados como si hubieramos sido arrastrados con una cuerda por el barco. El primer sitio fue la famosa playa que aparece en la película de Leonardo Dicaprio. Está en otra isla cercana llamada Phi Phi Leh dentro de Maya Bay. No pudimos desenbarcar en la misma playa porque había que pagar y nos parecía abusivo, así que lo hicimos en otra mas pequeñita que estaba enfrente y mas tranquila, porque la famosa estaba lleno de botes, lanchas y gente.


Estuvimos haciendo snorkel un rato por alli. Fue muy bonito, viendo bancos de peces que casi se dejaban tocar, muchas clases de peces que ahora no sabría describir, .... Luego nos llevó a una playa pequeñita a donde se accedía a través de una pequeña apertura en la roca y donde no había nadie. La playa era muy bonita, con arena blanca y fina como la arina. Nos tumbamos un rato disfrutando de la magnífica vista y continuamos con el tour hasta llegar a la última playa que era la de "Los monos". Cuando llegamos me decepcionó un poco porque no vi ninguno. Me tire un rato a la arena y me quedé dormido. De repente empecé a oir ruidos y cuando abrí los ojos un grupo de monos se dirigían hacia mi corriendo, así que pegué un salto de la toalla. El resto del tiempo que estuvimos aqui, los monos estuvieron haciendo de las suyas: cogiendo cosas de las bolsas de los turistas, arañando si te acercabas mucho, trepando, .... Al final acabas un poco cansado de estar pendiente de que no se acerquen. Ya por la noche repetimos el plan de la anterior: cervecita en las amacas viendo las estrellas.

El domingo fue un día mas tranquilo. Cambiamos de resort a uno un poco mas barato y mas centrico. Por la mañana estuvimos reposando en la playa principal de la isla y luego subimos a un mirador para contemplar la isla un poco mas desde lo alto.


y por la tarde decidimos hacer una excursión andando a otras cercanas que había que ir con agua por la rodilla o saltando por las rocas. Mereció la pena el paseo y el peligro de ir atravesando rocas con los pies descalzos o unas super chanclas de los moros, pero disfrutamos de unas vistas preciosas. Al final llegamos a una playa con un resort donde decidimos darnos un baño hasta que anocheció, y después de tanta caminata nos merecíamos un masaje a pie de playa escuchando las olas del mar para terminar cenando en el mismo resort en primera linea de arena.


Las vueltas ya se saben como son, así que la pasaré por alto.

Los primeros dias me decepcionaron en Phi Phi. El centro parece casi como Benidorm. Lleno de ingleses borrachos, una fila con unos bares con la musica muy alta y estridente y la gente agrupada en la playa con las sillas incrustadas en la arena bebiendo. Podría ser cualquier otro sitio de playa en España cuando se hacía denoche. Pero el último día que visitamos la otra zona mas tranquila hizo que cambiara mi concepto. Lo que hay que hacer aqui es alejarse todo lo posible del centro, así que tendré que volver para quitarme este saber un poco amargo que me ha quedado.