25 de febrero de 2008

Surin Islands

Un fin de semana mas y otra escapada. En esta ocasión de cuatro días porque el jueves fue fiesta y en cuanto terminamos en la oficina el miércoles nos hicimos la mochila y salimos a la estación de autobuses donde nos esperaba nuestro cachondo instructor de buceo Pok para ir a las Islas Surin.
La llegada no la organizamos muy bien por no haberlo pensado mejor y por la falta de comunicación con nuestro instructor que habla un ingles básico y le entendemos mejor debajo del agua que arriba. Entonces llegamos a Ranong con el autobús a las cinco de la mañana, nos recogió una furgoneta y después de pasar por un par de sitios llegamos finalmente al barco en el que pasaríamos el resto de días. Eran las siete de la mañana y yo no había podido dormir en el autobús por el frío que hacía y lo incomodo que estaba (un día escribiré sobre los autobuses de aquí porque tiene su miga), así que mientras mis compañeros se fueron a comprar las provisiones y alquilar el material yo me quedé durmiendo en el barco. Cuando me desperté aún no habían vuelto y me dio tiempo a pasarme por la lonja que había justo al lado de donde estábamos atracados.

El caso es que teníamos que esperar a otro grupo que también venían en el barco (Seawordl 1) y llegaban sobre las seis de la tarde, entonces nos fuimos a un Spa y a unas aguas termales naturales que habían donde nos dimos un paseo y un masaje mientras hacíamos tiempo.
El agua que salía de ahí debía estar a cincuenta grados de temperatura, salían unas burbujas y un humo muy gracioso que te hacía entender que el agua estaba que pelaba. Aún así comprobamos la temperatura con nuestras manos que solo consiguieron rozar levemente el agua.
A nuestra vuelta ya había llegado todo el mundo y pudimos zarpar del puerto. Estuvimos toda la noche navegando y a mitad de camino se subió otro grupo, en total seríamos unas 18 personas mas la tripulación y llegaríamos a los 23 o 25 personas. Hemos vivido como reyes porque nunca había recibido tanta atención. Aquí si no querías no movías un dedo. Cuando volvíamos de cada inmersión nos encontrábamos con la mesa llena de comida para reponer fuerzas, te colocaban el chaleco y hasta las aletas en los pies, recogían la mesa, preparaban el material para la siguiente inmersión, te ayudaban a subir y bajar del barco, ..... Pero el ambiente ha sido fenomenal. La gente era super simpática y comentábamos lo que habíamos visto después de cada inmersión.
No voy a contar cada una de las inmersiones porque sería un rollo y tampoco me da la memoria porque han sido unas once en tres días. Así que os diré como han sido los días.
Nos levantaban todos los días a las 06:30 con un golpe en la puerta del camarote, subíamos al primer nivel donde tomábamos un desayuno ligero a base de zumo y una tostada. El que nos despertaba, nos explicaba las inmersiones y cuidaba el material era un alemán, así que ya os podéis imaginar el stress que llevábamos los españoles con el tema de los horarios. A las 06:50 nos explicaba lo que nos íbamos a encontrar abajo, la profundidad, la orientación, animales y vegetación, .... y a las 07:00 teníamos que habernos puesto el traje, el chaleco con el oxígeno, las aletas y estar listos para saltar. Las inmersiones, dependiendo de la profundidad, solían durar unos cuarenta o cincuenta minutos a unos quince metros y una media hora entre veinte y treinta metros. Después de la primera inmersión nos encontrábamos en la mesa un super desayuno que cada día variaba entre fruta, tostadas, huevos revueltos, jamón y salchichas, ..... Mientras tanto el barco nos llevaba a otro lugar, y a las 10:30 ya habíamos tenido la reunión del nuevo sitio y estábamos de nuevo en la plataforma del barco listos para saltar. Y vuelta a empezar. Comida a medio día, inmersión a las 14:00, merienda y última inmersión del día a las 16:00, excepto el segundo día que hicimos una inmersión nocturna que fue sustituida por la de las cuatro de la tarde.
La nocturna fue una pasada. Al principio estábamos todos bastante nerviosos porque no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar a esas horas, serían las ocho de la noche. Nos dieron un pequeño foco a cada uno y después de todo el ritual de preparación nos sumergimos, y después de unos minutos bajo el agua vimos que en cuanto a condiciones no había ninguna diferencia a bucear de día, pero la impresión y las vistas parecían distintas, el coral toma otro color y el plancton adquiere colores mas vivos. Pero lo mejor de bucear de noche es cuando vuelves a la superficie y miras al cielo despejado y estrellado que casi te hace llorar de la emoción.
Después de cada cena sacábamos unas botellitas de alcohol y nos tomábamos unas copas mientras hablábamos, nos jugábamos unas partidas a las cartas o simplemente nos tumbábamos en el solarium a contemplar el cielo.
Los mejores momentos que hemos pasado ha sido cada vez que estábamos bajo el agua. Hemos visto cosas impresionantes. Para mi lo mejor ha sido poder contemplar tranquilamente y durante cinco minutos a una tortuga gigante posada sobre una roca y observándonos, es uno de los animales acuáticos mas bonitos.
También pudimos ver un pez raya, aunque muy de pasada, un grupo de Sepias apareándose, Langostas, arrecifes de corales, peces piedra que se mimetizan con su entorno, montones de peces como el de la película Buscando a Nemo, un montón de peces escorpión, y cantidad de cosas mas, pero la lista se haría larguísima. Solo nos quedó por ver el ansioso tiburón ballena.
En las primeras dos inmersiones me costó un poco descomprimir los oídos a partir de los quince metros, pero fue la ultima vez que tuve problemas y después de esa todo fue disfrutar y sentirme como pez en el agua, que aquí viene al pelo.
La vuelta la iniciamos el domingo que solo nos dio tiempo a hacer dos inmersiones en las conocidas Richelieu Rock y a medio día estábamos con el barco camino de vuelta. Esta roca es muy conocida y concurrida. En ella pudimos ver todo aquello que vimos en las otras inmersiones a menor medida, multiplicado por dos. Es decir, vimos muchos mas flutemouth, mas peces piedra, y la vegetación era preciosa y muy variada. Por eso es tan conocido este lugar.
Cuando llegué el lunes a la oficina me encontré con que había llegado tarjeta del titulo de Open Water que me saqué el mes pasado.
Así que ahora estoy esperando que me llegue la nueva con el Advanced Open Water.
Aún no me han dado las fotos bajo el agua que estuvimos haciendo, así que en cuanto las tenga haré otra subida.
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