13 de diciembre de 2007

Koh Phi Phi

Parece mentira que en dos meses y medio que llevo ya aquí solo hubiera ido una vez a la playa. Así que he tenido que romper la racha e ir para coger un poco de color porque me estaba quedando pálido.

En principio el viaje estaba previsto para Camboya pero una comida en mal estado en Pai hizo que me tuviera que quedar un par de días en cama con la consiguiente perdida de billete de avión a Camboya. Que le vamos a hacer, iré en otra ocasión. El caso es que el momento era el mejor, porque aquí hemos tenido un puente de esos que llaman acueducto. El miércoles 5 fue el cumpleaños del Rey de Tailandia que cumple ochenta añazos, el jueves 6 es el Día de la Consitución Española y el lunes 10 es el Día de la constitución Tailandesa, así que cogiendo el viernes 7 consigues 6 días de vacaciones seguidos que puedes aprovechar para ir a aquellos lugares que necesitan algo mas de tiempo

Bueno, pues una vez frustrado mi viaje a Camboya y recuperado de mi estomago, me uní al viaje organizado por Elena en el que iba su prima y unos amigos que tenía de visita a las islas Phi Phi.

Salimos el jueves por la mañana. Yo no tenía billete de avión pero decidí jugármela e irme al aeropuerto a ver que encontraba. Y me salio bien. En la misma taquilla de la compañía me saque un billete de ida por unos 36€. Ahora ya podía sentirme parte del grupo.

Llegamos a Krabi y alquilamos una super furgoneta igual que cuando fuimos a Koh Lanta.


Nos llevó hasta Ao Nang donde alquilamos un bote de popa larga que nos acercaría hasta Railay, nuestra primera parada y donde pasamos una noche antes de continuar. El lugar era precioso. Playas largas de aguas tranquilas como si de un lago se tratase, donde el cielo y el mar se confunden en el horizonte y rodeadas de acantilados y grandes rocas que salen del agua como si fuera una inmensa fuente de piedra que dibuja extrañas figuras.


Desconocíamos que en esta parte del mundo se notara tanto la subida y bajada de la marea del mar, y cuando llegamos estaba baja así que era difícil bañarse por la poca profundidad, pero aprovechamos para relajarnos y tomar un rato el sol. Toda esta zona es muy conocida por la escalada, ya que hay muros naturales muy altos y muy lisos que, al parecer, son propicios para la escalada. El caso es que estaba lleno de gente escalando por todos lados. Por la noche, después de cenar, nos tomamos unas cervezas en las amacas de un chiringuito que estaba en la misma playa bajo un cielo lleno de estrellas como yo hacía tiempo que no veía.

Al día siguiente decidimos madrugar un poco para coger el ferry que nos llevaba a Phi Phi pero no madrugamos lo suficiente y lo perdimos. El resto del día fue tirarlo a la basura, porque tuvimos que volver a coger un bote que nos acercara hasta Ao Nang e ir a un lugar donde comprar los billetes del próximo ferry que salía a las 15:00, y eran las 11:30!!! Después el ferry llegó tarde y salio del puerto casi a las cuatro de la tarde. El viaje dura dos horas que convinamos entre la una siesta tardía y el disfrute del paisaje, sobre todo cuando nos ibamos acercando a la isla. Cuando llegamos ya era denoche así que buscamos un taxi que nos llevara al resort donde teníamos reserva. Pues resulta que en Phi Phi solo hay dos carreteras y no es posible ir en ningún vehículo terrestre a otra parte de la isla, el único medio es el bote-taxi. Nos querían cobrar un montón por llevarnos a nuestro resort y pensamos coger otro en el centro de la isla y así no movernos, pero los precios de estos resorts a esas horas estaban por la nubes. Encima el marinero nos decía que el mar estaba muy movido, que era peligroso y que tendríamos que desembarcar con el agua por encima de la cintura.... no lo vimos muy claro, se nos habían hecho las nueve de la noche y todavía estabamos decidiendo que hacer, así que optamos por lo mas facil y nos quedamos en el centro. Alli nos encontramos con una chica que estaba en nuestra misma situación y la convencimos para que se viniera con nostros al resort. Vivía en Australia aunque había nacido en Malasia y estaba haciendo un tour por todo el sur este asiático ella sola.

Para el día siguiente contratamos un bote para todos para que nos diera la vuelta a la isla y poder hacer snorkel.

El mar seguía movido y cuando llegamos a nuestra primera parada estabamos tan empapados como si hubieramos sido arrastrados con una cuerda por el barco. El primer sitio fue la famosa playa que aparece en la película de Leonardo Dicaprio. Está en otra isla cercana llamada Phi Phi Leh dentro de Maya Bay. No pudimos desenbarcar en la misma playa porque había que pagar y nos parecía abusivo, así que lo hicimos en otra mas pequeñita que estaba enfrente y mas tranquila, porque la famosa estaba lleno de botes, lanchas y gente.


Estuvimos haciendo snorkel un rato por alli. Fue muy bonito, viendo bancos de peces que casi se dejaban tocar, muchas clases de peces que ahora no sabría describir, .... Luego nos llevó a una playa pequeñita a donde se accedía a través de una pequeña apertura en la roca y donde no había nadie. La playa era muy bonita, con arena blanca y fina como la arina. Nos tumbamos un rato disfrutando de la magnífica vista y continuamos con el tour hasta llegar a la última playa que era la de "Los monos". Cuando llegamos me decepcionó un poco porque no vi ninguno. Me tire un rato a la arena y me quedé dormido. De repente empecé a oir ruidos y cuando abrí los ojos un grupo de monos se dirigían hacia mi corriendo, así que pegué un salto de la toalla. El resto del tiempo que estuvimos aqui, los monos estuvieron haciendo de las suyas: cogiendo cosas de las bolsas de los turistas, arañando si te acercabas mucho, trepando, .... Al final acabas un poco cansado de estar pendiente de que no se acerquen. Ya por la noche repetimos el plan de la anterior: cervecita en las amacas viendo las estrellas.

El domingo fue un día mas tranquilo. Cambiamos de resort a uno un poco mas barato y mas centrico. Por la mañana estuvimos reposando en la playa principal de la isla y luego subimos a un mirador para contemplar la isla un poco mas desde lo alto.


y por la tarde decidimos hacer una excursión andando a otras cercanas que había que ir con agua por la rodilla o saltando por las rocas. Mereció la pena el paseo y el peligro de ir atravesando rocas con los pies descalzos o unas super chanclas de los moros, pero disfrutamos de unas vistas preciosas. Al final llegamos a una playa con un resort donde decidimos darnos un baño hasta que anocheció, y después de tanta caminata nos merecíamos un masaje a pie de playa escuchando las olas del mar para terminar cenando en el mismo resort en primera linea de arena.


Las vueltas ya se saben como son, así que la pasaré por alto.

Los primeros dias me decepcionaron en Phi Phi. El centro parece casi como Benidorm. Lleno de ingleses borrachos, una fila con unos bares con la musica muy alta y estridente y la gente agrupada en la playa con las sillas incrustadas en la arena bebiendo. Podría ser cualquier otro sitio de playa en España cuando se hacía denoche. Pero el último día que visitamos la otra zona mas tranquila hizo que cambiara mi concepto. Lo que hay que hacer aqui es alejarse todo lo posible del centro, así que tendré que volver para quitarme este saber un poco amargo que me ha quedado.
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