15 de octubre de 2007

Chiang Mai

Ya que el Viernes fue el día de la Hispanidad, el fin de semana se adelantó y empezó el jueves con una salida para conocer mas bares. Primero fuimos a cenar al restaurante 24 horas que está al lado de casa donde no pude resistirme a una deliciosa hamburguesa con patatas fritas. No es que no me guste la comida tai, pero de vez en cuando necesitas cambiar porque al final se hace un poco repetitiva. De ahí quisimos ir al bar Cheap Charlies pero una impresionante tromba de agua se puso en medio del camino. A pesar de que el bar se encontraba a unos 100 metros tuvimos que esperar durante media hora para ver si paraba y viendo que podía durar otra hora mas decidimos coger un taxi e irnos a la primera discoteca, el Beds. Es una discoteca con una decoración muy original que va cambiando cada día de la semana y tiene dos salas con distintos ambientes. El jueves no se que tipo de día debía ser porque había un tanque en medio de la sala. Es un sitio muy bueno para tomar unas copas tranquilamente tumbado en las gigantescas camas que tiene a los lados.




Como este era una de las discos "limpias", pues a las 2:00 nos echaron con la copa en la mano, así que tuvimos que irnos al "Tunel". Este podría ser un sitio típico de cualquier ciudad europea si no fuera porque mientras estaba meando se me acerco un tailandes sonriendo mientras me miraba. Yo no sabía muy bien a que venía y ya me estaba poniendo tenso cuando de repente empecé a notar un consquilleo por mi cuello, no me lo podía creer, me estaba dando un masaje mientras meaba!!! El cuello, los hombros y la espalda. Pero la cosa no acabo ahí, despues de lavarme las manos empezó otra vez, estirandome la espalda y doblandome el cuello que hizo que me crujieran hasta los huesos de las orejas. Cansados ya de música tecno decidimos acabar la noche por segunda salida consecutiva en Spices.


Durante toda la semana habíamos estado pensando que hacer con este fin de semana tan largo. La primera idea fue la de irnos a una playa, pero el miercoles estuvo lloviendo mucho en Bangkok y decidimos cambiar. Así que nos pillamos unos billetes de avión a Chiang Mai. Es la segunda ciudad mas grande de Tailandia y es famosa por la gran cantidad de wats y por su selva.

Aterrizamos sobre las 14:00 y cuando nos bajamos del taxi una gran paz y tranquilidad se apoderó de nuestros cuerpos. Acostumbrados ya a una vida rápida y caótica como Bangkok, esta ciudad era todo lo contrario: tranquila y con mucha vegetación. Chiang Mai se compone de una parte antigua muy bonita que está rodeada de un foso de agua y una muralla y de la cual no salimos. Nuestro primer objetivo era buscar un sitio para pasar la noche, y tras visitar 3 0 4 albergues nos decidimos por uno precioso con muy poquitas habitaciones de madera y un pequeño jardín lleno de arboles y hojas que casi no dejaba ver el pasillo de entrada




Una vez resuelto el problema de la estancia fuimos a darnos un paseo por la ciudad y visitar algunos wats.
Para el Sabado y el Domingo habíamos contratado una excursión por la selva. Así que a las 8:30 de la mañana nos recogieron en unas furgonetas muy particulares.
Dos horas despues llegamos a nuestro primer destino: un pequeño poblado de mujeres jirafa. Después de esto empezo lo bueno. Primero media hora de paseo en elefante, que no dejaba de pedirte bananas que previamente habías comprado para darle durante el paseo y que si no le debas te moqueaba. Los guias debieron pensar que ya habiamos estado suficientemente tiempo sentados porque fue cuando empezó la verdadera aventura: tres horas de caminata por cuesta arriba por medio de la selva bajo una lluvia impresionante que no paró casi hasta el final y cargados con nuestros enseres. Pero merecio la pena. Al final llegamos a un pequeño poblado a unos 1500 metros de altitud donde pudimos darnos una gratificante ducha de agua fria para quitarnos el barro que llevabamos hasta en las partes mas intimas y despues una cena típica tai a base de arroz, bambú, pollo y especias picantes.




Despues de la cena nos tomamos unas cervezas a la luz de una hoguera mientras cantabamos y jugabamos a las cartas.

A la mañana siguiente tomamos un reconfortante desayuno con tostadas, preparamos las mochilas y emprendimos el camino de vuelta. En esta ocasión no nos llovio, así que el guia dicidió meternos por plena selva y por caminos que no debían ser muy transitados ya que apenas se distinguía el sendero.





Tras unas dos horas y media bajando por la selva llegamos a una preciosa cascada donde nos hubieramos bañado si no fuera porque ibamos muy por detras del horario previsto.

Una horita mas tarde llegamos a nuestra siguiente actividad. Nos pusimos el casco y el chaleco y nos lanzamos por el rio en balsa para descender el rio durante unos 45 minutos haciendo rafting.

Despues de esto un tranquilo descenso en bamboo rafting, que básicamente consiste navegar sobre unos troncos de bambú atados entre si mediante un largo palo al estilo gondolero.
Despues de intercambiar nuestros emails con los compañeros de aventura volvimos a Chiang Mai, donde aún tuvimos tiempo de visitar el mercado del domingo y algún que otro wat mas antes de coger de vuelta el avión a Bangkok
Resto de fotos en: http://picasaweb.google.com/andrescb/ChiangMai
Publicar un comentario