18 de noviembre de 2011

Dia 8 - Shanghai

Al día siguiente volvimos por la misma zona puesto que no habíamos terminado de verla en su totalidad. Decidimos comenzar dando un paseo por el paredón junto al río del Bund y cruzamos The Ancient City Park hasta llegar a los Jardines de Yuyuan (豫园).
Es uno de los mas espléndidos jardines. Su dueño tardó veinte años en construir sus dos hectáreas de tamaño con el objetivo de que su padre, de edad avanzada, pudiera pasear por ellos. Está dividida en seis áreas, en las que podemos encontrar rocas, cuevas, pabellones, torres, piscinas, puentes y una gran variedad de vegetación.

Sufrieron un gran deterioro debido a distintas ocupaciones de la armada británica o las tropas imperiales japonesas.
Literalmente te pierdes por puentes y caminos que te van llevando de una zona a otra, y resulta curioso la paz que se respira en este jardín ubicado en el corazón de la ciudad y en una de las zonas mas transitadas.
Los jardines están conectados con el Templo del Dios de la Ciudad (城隍庙) y junto a las calles adyacentes forman uno de las zonas peatonales mas apreciadas de la ciudad, llenas de tiendas y restaurantes.
El templo está dedicado a tres dioses: Huo Guang, Dios de la Ciudad de la Dinastía Yuan, fue un famoso canciller.

Qin Yubo fue nombrado Dios de la Ciudad en la Dinastía Ming.

Y por último Chen Huacheng fue el general encargado de la defensa de la ciudad de Shanghai en la Primera Guerra del Opio de la Dinastía Qing.
Hoy en día podemos ver a los ciudadanos acudir a este lugar para rezar por la paz y la buena fortuna.


El paseo continuó hasta la People's Square (人民廣場), que era el lugar donde estaba emplazado el hipódromo antes de que los comunistas lo prohibieran. A su alrededor residen algunos edificios relevantes de la ciudad como el Museo de Shanghai (上海博物馆), el Centro de Exposiciones Urbanísticas de Shanghai (上海城市规划展览馆), el Gobierno Municipal de Shanghai, el nuevo Gran Teatro de la ciudad (上海大剧院) o el Park Hotel. 
Además, el parque es utilizado como punto de referencia estándar para la medición de la distancia en el municipio de Shanghai.

De esta zona no mantengo apenas fotos puesto que tuvimos un incidente relacionado con la cámara de fotos que contaré otro día.


A estas alturas del viaje ya nos habíamos convencido de que en este país el nivel de ingles de la gente es igual o inferior al de España, es decir, prácticamente nadie habla ingles. Y es algo raro en los países medianamente importantes del lejano oriente ya que lo necesitan para poder comunicarse con el resto del mundo que no suelen conocer sus idiomas.
Así que nos extrañó cuando una chica joven nos saludó mientras paseábamos por el parque. Tras la primera reacción de sorpresa respondimos amablemente al saludo esperando que todo quedara ahí, pero la chica comenzó a preguntarnos si éramos turistas, de donde veníamos y demás información sobre nosotros y nuestro viaje. La chica iba acompañada de otros dos chicos jóvenes y por lo que nos contaron mas tarde eran estudiantes de la universidad y no tenían mas de veinticinco años. Creo que no pasaron mas de cinco minutos de conversación cuando nos invitó a acompañarlos a presenciar una ceremonia del té, ritual con mucho significado en los países de Japón, Korea y China. Mi experiencia con la gente del mundo asiático siempre ha sido maravillosa, así que no lo dude y aceptamos de buen grado.
El lugar estaba cerca y fuimos caminando. Durante el trayecto nos contaron que los tres venían del mismo pueblo, los dos chicos estudiaban en la universidad de Shanghai y ella estaba haciendo prácticas en una empresa de comercio exterior la cual le pagaba el alojamiento y la manutención (algo impensable en nuestro país). Otra cosa que me contó y no esperaba es que no todo el país es tan religioso como yo había conocido por el sudeste asiático, y que en el norte la gente no es muy creyente.
Nos adentramos en una pequeña galería comercial y en la primera planta entramos en uno de los establecimientos. La habitación era pequeña, con cinco taburetes y una mesa de madera muy decorada. Obviamente la presentación se realizaba en chino, así que nuestra nueva amiga nos iba traduciendo amablemente.
Esta ceremonia está compuesta por todo un conjunto de rituales, instrumentos y gestos llenos de simbolismos además de ser usado en la medicina tradicional china.
Siempre he dicho que no me gusta el té, pero en esta ocasión me los tomé todos y me parecieron riquísimos. Me encantó la experiencia. Si no hubiera sido por esta gente nunca lo hubiéramos presenciado o habría sido en algún lugar turístico. Fue muy auténtico y es lo que me gusta de estos viajes, acercarme lo máximo posible a su forma de vida para conocerlos realmente.
A la salida les contamos que los próximos dos días queríamos ir en tren a visitar unos pueblos fuera de la ciudad, y amablemente se ofrecieron a acompañarnos a una taquilla en Nanjin Road, que yo desconocía, y ayudarnos a comprar los billetes. Cada tren salía de una estación distinta de la ciudad y algo alejadas. El día anterior me había acercado a una de ellas. Estuve un buen rato intentando comprarlos en la máquina expendedora hasta que un amable joven chino me explicó con gestos que necesitaba un DNI local para poder usarla, después ante la falta de entendimiento con el taquillero me tuve que volver con las manos vacías. Así que agradecimos enormemente este gesto y nos despedimos de nuestros amigos shanghaineses.


Ya por la noche decidimos cruzar bajo el río, por el Tunel del Bund, y acercamos al distrito de Pudong (浦东). Originalmente esta zona era principalmente tierras de cultivo con almacenes y muelles cercanos a la costa, hoy en día cuenta con el edificio mas alto del país y un precioso skyline compuesto por tres edificios principales:
El que aparece en todas las postales es la Oriental Pearl Tower (东方明珠塔) y con una altura de 468 metros actúa de antena de televisión.
En mi opinión el mas bonito es el Jin Mao Tower (金茂大厦) con su arquitectura tradicional china en forma de pagoda escalonada. Me recordó mucho a las Torres Petronas que visite en Kuala Lumpur.
Por último subimos al observatorio mas alto del mundo en el Shanghai World Financial Center (上海环球金融中心). También es llamado el abrelatas debido a la apertura de forma trapezoidal que hay en la parte mas alta.  En su origen esta apertura era circular ya que en la mitología china el cielo es representado de esta forma, pero como algunos inversores eran japoneses hubieron muchas protestas pensando que ese diseño se asemejaría mucho a la bandera del país vecino. El observatorio se posa sobre la parte alta de la apertura y parte del suelo es transparente lo que le da unas vistas impresionantes.

Repetimos la grata experiencia de Beijing y fuimos a cenar a un teppanyaki en las primeras plantas del edificio. Luego fuimos a descansar porque nos esperaban dos duros días por las afueras de la ciudad.
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