Como he dicho la ciudad de Beijing, capital de la Republica Popular China, me ha sorprendido en muchos aspectos. Está repleta de monumentos y edificios de gran valor histórico y arquitectónico, muchos mas bellos de lo que podía imaginar. Especial mención haré a la Ciudad Prohibida, el Palacio de Verano y la Gran Muralla China que me han impresionado, sin desmerecer ni una sola esquina del resto de la ciudad que he visto.
Por las amplias y largas avenidas que cruzan la ciudad circulan a diario miles de vehículos, coches, autobuses eléctricos, motos y bicicletas que la tecnología a hecho que evolucionen y ahora monten un pequeño motor eléctrico. El tráfico es un auténtico caos, al igual que en todo el sudeste asiático, en el que las normas de circulación y preferencia no se cumplen, pero por el contrario rige una serie de normas no escritas, que todos conocen y respetan, que hace que todo fluya sin incidentes.
Esta es la ciudad con mayor población del mundo con casi 18 millones de habitantes, y hoy en día un centro financiero de referencia a nivel mundial.
Comenzó a ser importante en el siglo XIX gracias a su situación geográfica y por ende la de su puerto marítimo, hoy en día es el que mayor tráfico de mercancías tiene en el mundo. Por este motivo comenzaron a hacerse grandes negocios extranjeros que propiciaron la inmigración de una gran cantidad de empresarios, en su mayoría americanos, franceses e ingleses, que con el paso del tiempo crearían sus propios bancos. Llegó a ser el centro financiero mas importante del lejano Este.
El rio Huangpu (黃浦江) divide la ciudad en dos mitades, al Oeste la parte histórica y al Este el distrito financieron llamado Pudong (浦東).
Una vez dejamos todos nuestros bultos en la habitación del hotel estábamos deseando comenzar a descubrir esta nueva ciudad. A cinco minutos del hotel teníamos Nanjing Road (南京路), la principal calle de compras de la ciudad. Está repleta de tiendas de moda y restaurantes de estilo occidental, tiendas de tecnología y por sus calles se respira un ambiente muy cosmopolita.
De repente empezamos a escuchar música a lo lejos, cuando estábamos lo suficientemente cerca nos dimos cuenta que en una terraza había una persona tocando el saxo, pero mas sorprendente fue ver frente a el unas tres parejas bailando con un gran número de espectadores a su alrededor.
El día se pasó volando y enseguida tuvimos que volver al hotel para descansar y empezar a patear al día siguiente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario