8 de mayo de 2008

Hanoi

Good morning Vietnam!!! o por la penosa guerra contra los americanos en la que fueron humillados son los dos motivos por los que es mas conocido Vietnam o Viet Nam como descubrí que se escribía en vietnamita, pero la realidad es otra y es uno de los países con mayor crecimiento económico del mundo y Hanoi una preciosa ciudad colonial resultado del colonialismo francés del sigo XIX y con un barrio antiguo lleno de pequeñas calles estrechas donde continuamente ves pasar mujeres cubiertas con el típico sombrero vietnamita portando dos cestas colgadas de un palo que llevan al hombro en las que llevan los ingredientes necesarios para prepararte una deliciosa sopa vietnamita o dulces típicos heredados de los maestros franceses.

Con mi hermana y su marido ya aterrizados en Bangkok y después de hacer unas compras rápidas porque llegaron con una mano delante y otra detrás y sin maletas porque decidieron quedarse de turismo en París, volvimos al aeropuerto para volar hasta Hanoi donde nos recogieron para llevarnos al hotel. Las dos primeras impresiones al bajar fueron: el caos de coches y motos entrelazándose entre si en los cruces y con continuos pitidos para todo, allí lo usan como intermitente o para avisar al de delante que está detrás, y las bonitas casas coloniales que después descubrimos que su estrechez está relacionado a los impuestos que pagan.
Llegamos al hotel y descargamos, pero como el avión había tenido retraso (novedad!!!!) pues era cerca de media noche no había ningún restaurante abierto, así que acabamos tomando una cerveza con un sandwich en un bar.

Golpes de martillos y sierras nos despertaron antes de que sonara el despertador a las siete de la mañana, y es que al hostal estaban dándole los últimos acabados en la zona de las escaleras. Nos recogió una furgoneta a las ocho y dos horas después llegamos al puerto donde cogimos un precioso barco que durante ese día y el siguiente nos haría un recorrido por la bahía de Halong. El barco era todo de madera con unos camarotes preciosos, una cubierta con hamacas para relajarte tomando el sol y disfrutando de la vista con una bebida en la mano.

Cuenta una leyenda que cuando Vietnam luchaba contra los chinos, los dioses enviaron una familia de dragones para ayudarles. Estos dragones empezaron a escupir joyas y jade por toda la costa que luego se convirtieron en islas y que les protegió al formar una gran barrera. En Halong hay casi dos mil islas, así que ya os podéis imaginar.

Cuando ya habíamos dejado todas nuestras cosas e inspeccionado todo el barco nos sentaron para la primera comida mientras el barco zarpaba. Comida típica vietnamita y que se parece mucho a la tailandesa, imagino que será la típica del sureste asiático porque en Laos y en Camboya es similar. Después una rápida siesta en cubierta porque nos acercamos a ver un pueblo flotante. No era tan grande como el que vimos en Siem Reap pero este era mas bonito por ser mas pequeño, acogedor y el entorno que lo rodeaba. Anteriormente este pueblo vivía en mar abierto, pero no tenían forma de predecir el tiempo y muchos pescadores salían por la mañana y no volvían arrastrados por tormentas, así que en 1994 decidieron moverse a esta zona donde están mucho mas protegidos y en caso de tormenta pueden acudir a tierra firme. En el pueblo tienen un pequeño colegio donde los niños acuden, pero si quieren continuar la escuela secundaria tienen que ir a tierra, venden el pescado que consiguen en supermercados en tierra y reciben arroz y agua que el gobierno les proporciona. Unas niñas nos recogieron en unas barcas a remos y nos dieron una vuelta por el pueblo. A la vuelta disfrutamos del primer baño, donde nos sorprendió lo poco salada que estaba el agua.


Antes de la cena tuvimos mas relax en las hamacas, y ya de noche... pues mas relax pero con cerveza.

Al día siguiente pronto de pié porque nos llevaron a ver una cueva inmensa. Dentro habitaron pescadores pero ahora han fabricado un camino que recorre la cueva y te enseñan la imaginación de esta gente que no paran de decirte "a que no sabes a que se parece esa piedra? pues a Papa Noel" y cosas de ese estilo.

El crucerito va llegando a su fin. Otro baño corto, una comida un rato de hamaca y ya nos vemos entrando en el puerto. Dos incomodas horas de vuelta a Hanoi y a media tarde ya hemos dejado la mochila en la habitación y estamos saliendo por la puerta. La primera parada fue la plaza donde se encuentra el Mausoleo donde descansa los restos embalsamados de Ho Chi Min que una vez al año mandan a Rusia a ver a su compañero Lenin y a que le den una puesta a punto, algunos dicen que son los mismos del museo de cera Madame Tussauds.

Luego la pagoda de pilar único que descansa sobre un solo pilar encima del agua y que se cargaron los franceses justo antes de irse y que tuvo que ser reconstruida después, no pudieron dejar solo las fabulosas pastelerías y tuvieron que dejar otro tipo de huella.

La noche empieza a caer y decidimos ir a la zona del lago Hoan Kiem donde se dice que una tortuga proporcionó una espada al emperador para derrotar a los Chinos y que al día siguiente esa misma tortuga devolvió a los dioses.

Allí nos comimos unos helados de arroz joven y nos fuimos con el a pasear por un mercado nocturno para acabar comiendo en el Little Hanoi rollitos de primavera vietnamitas que te haces tu mismo. Desde que lo había escuchado había esperado el momento de tomarme una Bia Hoi y por fín lo hicimos. Nos sentamos en una silla de plástico de las que usaba cuando era pequeño y en las que ahora las rodillas quedaban por encima de mi cintura, en un puesto del Bia Hoi Corner. La Bia Hoi es una cerveza que hacen estos chiringuitos el mismo día y que tiene que ser consumida ese mismo día porque no está fermentada y le da mucho mas sabor, aunque también está mas suave y te cuesta cada vaso unos 25 céntimos de dolar, así que dicen que por unos 10$ puedes tomarte unos cien vasos y hacer amigos.

Esta vez no hubieron martillos ni sierras, pero si mucho tráfico y jaleo por la calle que estuvo peleando con mi sueño hasta que volvió a sonar el maldito despertador. ¿Es que uno no puede descansar ni los fines de semana? Cuando fuimos a salir por la puerta vimos que estaba lloviendo, así que tuvimos que comprar un paraguas. La verdad que no me importó la molestia de mojarte las piernas, ir encogido en el paraguas y atento al suelo porque hacía mucho tiempo que sentía estas sensaciones.
Fuimos al Templo de la Literatura que está dedicado al filósofo chino Confucio y fue la primera universidad de Vietnam. Allí están grabados en grandes piedras los nombres de los alumnos mas laureados y que rodean uno de los patios.

La lluvia seguía apretando y no nos poníamos de acuerdo con los taxistas, así que decidimos ir andando hasta la Opera, pero por suerte a mitad de camino dejó de llover y ya no volvería a hacerlo en todo el día.

De tanto andar nos entró hambre, y como "donde fueres haz lo que vieres" pues nos comimos una sopa vietnamita en un restaurante cerca del lago.

Con mas fuerza seguimos el paseo y lo siguiente fue un templo que está en medio del lago, pero pasas a través de un puentecillo muy bonito y muy cerca del lago estaba el teatro donde se representan el espectáculo con las marionetas de agua, que consisten en unas marionetas de madera que son manejadas mediante un palo de madera en su base y la representación se hace sobre el agua, por lo que el palo de madera no se ve y parece que anden sobre el agua. El origen, se dice, que proviene de los aldeanos que trabajaban en los campos de arroz y se entretenían los unos a los otros cuando los campos estaban inundados.



Por último dimos una vuelta por el mercado nocturno y después volvimos al Bia Hoi Corner para gastar nuestros últimos dongs (moneda oficial de Vietnam) tomando cerveza.

Al día siguiente nuestro avión salía muy temprano, así que nos tuvimos que levantar a las cinco de la mañana.

Una crucecita mas en el mapa.
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