14 de mayo de 2008

Kanchanaburi

Otro fin de semana sobre ruedas. La semana antes de salir estuvimos planeando el viaje y las cosas que íbamos a ver: que si un templo con tigres sueltos, que si paseo en elefante, que si rafting, que si unas cascadas, que si el cementerio, ....

En el pueblo de Kanchanaburi se encuentra el puente sobre el río Kwai que se hizo famoso gracias a la película y sobre el puente pasa el llamado ferrocarril de la muerte que va desde Bangkok hasta Rangoon (capital de la antigua Birmania). La historia de este ferrocarril es que fue ordenado por el ejército japones en la Segunda Guerra Mundial pero fue construido mayormente por prisioneros aliados de los cuales murieron un 25% debido a las condiciones infrahumanas en las que vivían y en las que trabajaban (sobreesfuerzos, malnutrición y enfermedades como el cólera y la malaria).

Pasado el pueblo de Kanchanaburi es donde se encuentra el tramo mas impresionante del ferrocarril porque transcurre sobre un pequeño acantilado y con un rio abajo. Así que decidimos coger un tren directo desde Bangkok hasta el final del trayecto. El viaje fue un poco pesado primero porque salía tempranísimo y hubo que madrugar mucho, segundo porque fue muy largo y tercero porque fue incomodo (prometo que este es mi último viaje en un tren en Tailandia).

Cuando llegamos al final del tramo optamos por coger un pick-up que nos llevara directamente al hostal en lugar de volver en tren.
Después de un baño en la piscina y de una rica comida nos alquilamos unas motos para lo que quedaba de ese día y para el siguiente. Tras inspeccionar un poco el pueblo e ir a ver el puente con la moto, nos fuimos a cenar a una terraza muy maja y luego a tomar unas copas a un auténtico bar motero donde aparcamos nuestras vespinos al lado de las choppers. Hasta los cuartos de baño eran temáticos.


Al día siguiente empezó nuestra ruta. En el viaje venían tres compañeros de la oficina de El Cairo y David. Primero fuimos a una cascada a la cual se llegaba por la carretera nacional todo recto, o eso decía el mapa, pero la realidad fue que tardamos el doble, nos perdimos dos o tres veces y en alguna ocasión acabamos metidos por caminos de tierra pensando que habría que atravesar una montaña para llegar.

Pero finalmente y con ayuda del mapa y los lugareños conseguimos llegar, y el agua nos vino de perlas porque el calor y el sol que hacía era espantoso.


Refrescados y contentos volvimos a coger nuestras motazas y fuimos a buscar el lugar para hacer el paseo en elefante. A mitad de camino vimos unas nubes muy feas en la dirección en la que íbamos y empezaron a caer algunas gotas, así que decidimos dar media vuelta. Llegamos a uno tras parar un par de veces y finalmente ser guiado por un hombre muy majo que fue delante con su moto, pero eran ya las cuatro y pico y ya no daban paseos, luego fuimos a otro pero no hubo suerte, pero tenían un montón de elefantes al rededor y estuvimos un rato sacandoles fotos y dándoles de comer.


Volvimos, esta vez mas cómodos que en el tren, al final del tramo del ferrocarril para hacer mejores fotos y pasear un rato. Todavía se mantenía el agujero que una bomba provocó en 1945


Hasta este punto habrían unos 60km que ahora recorreríamos de un tirón hasta volver a Kanchanaburi. El trayecto era bonito porque en el paisaje se contemplaba mucha vegetación y montañas, pero la carretera era demasiado recta para mi gusto. Tuvimos algún tramo donde la lluvia nos obligó a refugiarnos, pero solo fueron cinco minutos, y en la última parte redujimos la velocidad porque las gotas se clavaban como alfileres en la cara.
La última parada fue en el cementerio de la guerra donde están enterrados todos los soldados aliados y los trabajadores tailandeses que murieron construyendo el puente.


Luego devolvimos las motos, en total habríamos hecho unos 150Km, Hicimos nuestra segunda comida del día y serían las seis de la tarde y cogimos una furgoneta que nos devolvió a la ciudad.

PD. Este viaje lo hice antes que el de Hanoi, pero lo he escrito ahora porque si. Ale.
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