3 de marzo de 2008

Singapur

Parece mentira que lleve ya 5 meses aquí y esta sea la segunda vez que salgo del país, aunque lo que eso significa es que Tailandia es muy rica en cultura y ofrece una enorme cantidad de cosas para hacer y para ver. Pero de vez en cuando apetece salir de este ambiente.

La verdad que el cambio ha sido radical. Nada mas bajar del avión y salir por la puerta del aeropuerto empezamos a alucinar. Tanto tiempo en Bangkok ha hecho que me acostumbre y que olvide lo que es una ciudad totalmente desarrollada. Las calles están super limpias y nadie tira nada al suelo, hay muchísima vegetación y parques, el tráfico es ordenado y escaso, el nivel de vida es bastante alto ya que tienen uno de los PIB mas altos del mundo y se ven cantidad de coches de lujo, el idioma oficial es el inglés y el chino, el clima es constante y cálido todo el año,... En resumen, me ha encantado la ciudad. Quizás el problema que tenga es que no es una ciudad muy grande y no se como será la oferta de ocio en la ciudad, pero la nocturna me pareció algo limitada.

A los que vivimos en Bangkok, y también debido al alto nivel de vida, la ciudad nos resultó bastante cara, así que nos costó encontrar un lugar para pasar el fin de semana e hicimos la reserva el mismo viernes por la mañana. El hostal no era gran cosa, una habitación con dos literas pegadas en forma de L y donde no podían haber mas de dos personas de pié, pero para ir a dormir nos sobra. Lo bueno que tenía era que estaba en pleno centro de la ciudad, así que cuando dejamos las maletas nos fuimos a la zona de Clarke Quay que son unas pocas calles junto al río llenas de bares y restaurantes diseñada con mucho gusto y originalidad y donde se reunen toda la gente por la noche.


Uno de los bares mas originales que vi fue uno que era como un hospital y en la terraza en lugar de sillas o sillones tenía sillas de ruedas y pequeñas camas para sentarte, también tenía focos como en las salas de operaciones y me contaron que te ponían la bebida en bolsas de suero. La caña.


Después de cenar nos fuimos a una discoteca llamada Zouk y a la que tuvimos que llegar en taxi. Mientras hacíamos la cola para coger el taxi conocimos a dos chicas muy majas que vivían allí y que acabaron pasando la noche con todos nosotros. Lo que mas nos sorprendió fue que aún aparentaban mas jóvenes que los tailandeses, puesto que una tenía cuarenta años y hubiera dicho perfectamente que tenía mi edad.
La chica de rayas rojas tenía 40 tacos!

Manu tenía allí a su mejor amigo que conoció cuando estuvo de Erasmus en París y pasó con nosotros toda la noche también. Un crack.

Al día siguiente madrugamos un poco y a las dos empezamos el tour turístico. Paseamos por Little India donde visitamos unos cuantos templos, por Fort Canning Park y por gran parte de la ciudad. Por casualidad entramos en el museo nacional donde solo teníamos intención de estar cinco minutos y al final estuvimos dos horas. Casi no pasamos del hall principal, pero nos encontramos con una pantalla gigante que nos dio mucho juego, una exhibición de bailes africanos, un cuadro interactivo para niños en el que pasamos mas tiempo que ellos y un hombre que te escribía tu nombre en chino en una especie de papiro. Lo pasamos fenomenal.


La ciudad tiene encanto hasta en los edificios de viviendas mas cutres que pintan de diferentes colores y le dan un aire innovador a la ciudad.



Esta es la fachada de uno de los templos indios.


Por la noche quedamos con el resto de becarios porque también estaban allí los de Hong Kong y Kuala Lumpur. Cenamos y estuvimos de marcha en la famosa discoteca Ministry Of Sound. Como local no esta mal, es grande y tiene muchas salas, pero a mi la música tecno o house no me va, así que no puedo opinar sobre la calidad del sonido.

El domingo tuvimos un poco de mala suerte. Nos levantamos un poco mas tarde que el día anterior, fuimos a China Town donde comimos en un lugar típico donde hay un montón de puestos alrededor de una plaza cerrada y en el centro mesas. Vas a cualquiera de los puestos, te pides la comida, te la dan en una bandeja y te sientas. Cuando estábamos comiendo empezó a llover y ya casi no paró hasta casi la noche. Nos volvimos un rato al hostal e hicimos tiempo para que parara, y en cuanto lo hizo un rato cogimos las mochilas, un taxi y nos fuimos a
la isla de Sentosa. La verdad que llegamos bastante tarde y era ya de noche, pero es como una especie de parque temático donde tienes que pagar 2 SG$ para entrar y hay resorts, playas, bares y discotecas, lago con delfines, .... Es una pena que no pudiéramos dedicarle mas tiempo, porque se merecía un día entero de paseo por allí. Finalmente nos estuvimos tomando un Singapur Sling en el bar Cafe del Mar que es originario de Ibiza pero que también se encuentra en Singapur.




Y hasta aquí puedo leer, como diría Mayra Gómez Kemp.
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