21 de enero de 2008

Open Water (Segunda parte)

Pues ya tengo el título de Open Water para bucear!!!! Bueno, en realidad esta semana haré el examen teórico y después tendré que mandar la documentación a Australia para que me den de alta y me manden el carnet, pero ya hemos hecho las prácticas.

La zona donde fuimos se llama Rayong que no es una isla sino que está en la parte Este del Golfo de Siam. En principio íbamos a ir a una isla, pero no estábamos seguros de que nos diera tiempo a coger el ferry y decidimos no jugárnosla.
El sábado salimos muy temprano de Bangkok. A las seis de la mañana habíamos quedado con Pock (no se si se escribirá así el nombre de nuestro profesor) que vendría a recogernos en su coche. Nos dijo que mejor ir así porque nos ahorrábamos tener que alquilar una furgoneta y que no habría problema a pesar que eramos seis personas contándolo a el. Pensamos que sería algún tipo de coche ranchera o amplio en el que podríamos ir mas o menos bien, pero cuando lo vimos llegar con un coche normal y corriente, mas bien antiguo, se nos vino el mundo encima. Kiko iba delante junto a Pock y detrás nos apoltronábamos Myriam, Elena, Manu y yo. En principio el viaje era de un par de horas, pero luego fueron algo mas que se pudieron resistir gracias al mono de tabaco que tenía nuestro conductor y al intelectual e ingenioso juego de las palabras encadenadas.


Llegamos directamente al puerto donde nos esperaba el barco con todo el material listo. Hicimos una primera parada, pero no era la nuestra, hicieron inmersión el resto de la gente que iba en el barco, y a nosotros nos tocó la segunda parada (esto es como el autobús o como el cine, el primer o el segundo pase). Antes de prepararnos nos reunimos para que nos explicara los ejercicios que íbamos a hacer bajo el agua y que básicamente eran los mismos que habíamos hecho en la piscina. Luego nos pusimos la equipación y nos lanzamos al agua.


Bajamos 5 metros y estuvimos alrededor de 33 minutos. Hicimos los ejercicios y luego dimos un paseo. Lo que mas me preocupaba a mi era no ser capaz de hacer la descompresión de los oídos, pero la verdad que no tuve ningún problema. El ningún momento tuve sensación de agobio o de inseguridad ni me sentí incomodo, todo lo contrario, estuve bastante tranquilo como si en lugar de estar en medio del mar me encontrara aún en la piscina. Al volver a la superficie estábamos todos alucinados de lo mucho que lo habíamos disfrutado y nos felicitamos. Siempre que se hacen las cosas bien y sobre todo deporte viene la recompensa, en forma de plato de comida tai con arroz (esto casi podría omitirlo), curry amarillo, tortilla tai y fruta. Y como buenos deportistas españoles nos ganamos una siestecilla después de comer.
Al rato hicimos la segunda inmersión. Un poco mas profundo, como unos 8 metros, mas o menos el mismo tiempo pero con otras prácticas. Como suele ocurrir, por la tarde había mas viento y marea, por lo que estar parado en un lugar era difícil y el agua te mecía de un lado a otro. La visibildad tampoco era muy buena, así que la disfrutamos menos.

Entre el madrugón, y las dos inmersiones teníamos el cuerpo para pocas bromas. Cenamos en un sitio muy bonito con las mesas en la misma arena de la playa, y para no cambiar de tema nos comimos unos pescados bien buenos y a dormir.


El domingo fue mejor que el anterior. A las 8 ya estábamos montados en el coche rumbo al barco. Estuvimos en una zona distinta a la del día anterior. El fondo no era de arena y habían unos animales parecidos a los erizos pero con unas púas mucho mas largas y finas con los que había que llevar mucho cuidado. Bajamos a 10 metros durante unos 40 minutos que consistieron en mas ejercicios y el paseo final.




Y después de comer vino la mejor inmersión. Bajamos hasta casi 20 metros, yo tuve algún problema de descompresión en uno de los oídos a los 12 metros, me quedé a esa profundidad porque no conseguía descomprimir bien pero al rato volví a mirar la profundidad y ya estaba a mas de 15. Aquí no hubieron ejercicios y solo estuvimos paseando. La verdad que el fondo marino es increíble. No habían demasiados peces, aunque si vimos algunos bancos muy bonitos. Lo mas impresionante fue ver alguna raya escondida y camuflada bajo la arena y las distintas formas rocosas y la flora eran maravillosas. El paseo nos resultó corto y cuando volvimos a la superficie queríamos volver a bajar, pero se estaba haciendo un poco tarde ya tuvimos que empezar el odiado viaje de vuelta a Bangkok.

La experiencia ha sido impresionante y ya estamos planeando hacer otro viaje con nuestro instructor para sacarnos el Advanced Open Water. La sensación de estar a un montón de metros bajo el agua sin peligro ni agobio y la tranquilidad que se respira es difícilmente comparable. Ahora que conoceré un poco esta región tendré que probar por Murcia para poder comparar.
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