10 de agosto de 2008

Ao Nang

Cuantas vueltas le he dado a este viaje, que si iba, que si no iba, que si me iba a otro sitio,.... Mi novia ha venido otra vez a verme porque soy un novio buenísimo, pero esta vez con nuestra amiga malagueña Kati, y como les apetecía playa pues eah. El problema es que en esta epoca del año (desde finales de Mayo hasta finales de Septiembre) es temporada de lluvias en Tailandia y sobre todo en la costa del Mar de Andaman (la costa oeste de la trompa del elefante que parece formar Tailandia), en la costa del Golfo de Siam dicen que ahora es buena epoca y no llueve, pero seguro que recordareis mi reciente visita a Koh Tao, que está precisamente en este golfo, y que acabe abandonando bajo la lluvia, así que con esto del cambio climático ya no sabes cuando ni donde te puede llover, y después de darle mi vueltas y pensar otras miles de alternativas dije "a comer estiercol" y nos lanzamos.
Tuvimos muchísima suerte e hizo sol cuando estuvimos en la playa y se oculto un poco cuando fuimos a la selva.

Voy a explicar un poquitín la zona antes de meterme en materia. Ao Nang pertenece a la provincia de Krabi y al contrario de la mayoría de las playas que hay en este país y a las que he ido esta no es una isla, sino una playa, por eso koh significa isla en tailandés y ao playa. Pero lo curioso es que esta gran playa no es muy frecuentada, y no por no ser bonita porque tiene un agua muy transparente, sino porque es el punto de salida hacia otras playas mas bonitas o islas. Esta zona es caraterística por la forma de sus montañas muy escarpadas, por sus riscos y por los peñascos que emergen del agua como salidos de la nada. Es uno de las zonas favoritas para los escaladores para venir a practicar.

Bien, pues salimos el domingo a medio día de Krungthep (nombre tai de Bangkok) así que cuando llegamos todavía tuvimos que coger una furgoneta hasta Ao Nang que tarda unos cuarenta y cinco minutos, con lo que solo tuvimos tiempo de dar un paseo por el pueblo, y mis mujeres se portaron muy bien a pesar de las tentaciones que hay a cada paso con tiendas llenas de todo tipo de cosas a precios inimaginables en Europa.
Al día siguiente primera excursión. Como os he explicado antes, cogimos un speed boat (una lancha con dos pedazo de motores fueraborda y con capacidad para unas veinte personas) en la playa e hicimos la ruta por las cuatro islas (Koh Gai o Chicken Island, Koh Poda, Bamboo Island y Koh Khai). El sistema de ir en un viaje organizado y que solo nos dejaran cuarenta minutos para estar en cada sitio no me gusta mucho, pero reconozco que es el mejor sistema para visitar unas cuantas islas preciosas, y además nos pararon en otros dos sitios en alta mar donde estuvimos haciendo snorkeling con cantidad de peces preciosos y corales de colores.

El día fue agotador de tanto ir de un sito para otro, bañarte aquí y alla y el madrugón que nos dimos. Por la noche cenamos en restaurante tai muy bien decorado y luego nos tomamos una copa.

Ya que habíamos ido a la playa el segundo día hicimos otra ruta en speed boat, pero esta vez por los alrededores de Koh Phi Phi, que para mi gusto es donde mejores playas he visto, con arena fínisima y agua azul turquesa y transparente con palmeras llenas de cocos. Por segunda vez me encantaron las playas, pero el gentío lo enturbiaba un poco, ya que en la epoca de verano se llena todo de gente, aunque nos llevaron a un par de islas donde no seríamos mas de quince personas.

En la noche cenamos una buena mariscada fresca en un restaurante que tenía una terraza con vistas al mar.

El tercer día lo dedicamos un poco mas a la aventura, así que tomamos dirección opuesta al día anterior y nos adentramos en la selva. Allí nos subimos a unos tranquilos elefantes que nos dieron un paseo muy relajante.

El guía que teníamos nos explico que allí mismo se había rodado una escena de la película La playa en la que Leonardo dicapio corre por un cultivo de marihuana. Nos explicó que a pesar de que la droga está prohibida en Tailandia, el cultivo era real, y que tras el rodaje toda la plantación fue quemada, así que ya me imagino como se correía la voz y el día que se quemó debían estar allí todos los hippies colocandose con el humo que saldría y al final se debió montar una buena fiesta. Después de tanta aventura nos merecíamos un descanso y nos dimos unos buenos masajes de pies y después tai, así que estuvimos metidos en el local casi dos horas, pero al rato salio otro tio que estuvo allí cuatro horas!!! y la masajista tuvo que marcharse a su casa a descansar porque ya no sentía los brazos.

Y ahí acabó nuestro viaje veraniego.
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